Me acostumbré a guardarte, a llevarte lo mismo
que lleva uno a su brazo, su cuerpo, su cabeza.
No eras distinto a mí, ni eras lo mismo.
Eras, cuando estoy triste, mi tristeza.
Eras, cuando caía, mi abismo
cuando me levantaba, mi fortaleza.
Eras brisa, sudor y cataclismo,
y eras el pan caliente sobre la mesa.
Amputado de ti, a medias hecho
hombre o sombra de ti, solo tu hijo,
desmantelada el alma, abierto el pecho.
que lleva uno a su brazo, su cuerpo, su cabeza.
No eras distinto a mí, ni eras lo mismo.
Eras, cuando estoy triste, mi tristeza.
Eras, cuando caía, mi abismo
cuando me levantaba, mi fortaleza.
Eras brisa, sudor y cataclismo,
y eras el pan caliente sobre la mesa.
Amputado de ti, a medias hecho
hombre o sombra de ti, solo tu hijo,
desmantelada el alma, abierto el pecho.
Los amorosos callan.
ResponderEliminarEl amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
(grande Sabines, tienes buen gusto)