miércoles, 28 de noviembre de 2012

Sin ti, yo no.

Tal vez, el silencio hable. Tal vez, me de una oportunidad. Extienda la mano y me ayude a vivir. 
Tal vez, a tragos de luz podré alegrar la vida.  Tal vez, a medias, recuerde el sonido de una caricia.

Ahora te pienso como la mejor canción. Ahora por estos muros, naufraga mi voz. Ahora intento olvidar que soy olvido y digo que no me acuerdo de quererte. Ahora medito, un mero instante, una sola voz.

Evito el hielo, no se puede agrietar el corazón. Aseguro que al perderte, me perdí. Y ya no encuentro rumbo. Eras mi brújula, tal vez mi destino. Tu recuerdo me deshidrata. Me hace perder la calma. Me ahogo en mis pensamientos y sin quererlo, respiro tu nombre. Jamás olvidaré tu presencia. Me acogiste rota, deshecha y me devolviste íntegra, entera. Al mirarte te sentía. Al mirarte, era.

Ahora sola, en esta oscura esquina de la cama, donde aquel día nos besábamos, acaricio el olvido.
Ahora digo todo sin decir nada. Ahora en este frío de invierno, me marchito. Ahora, le doy cuerda al corazón. Ahora me doy cuenta de lo callado que es el silencio. Ahora sé que he enloquecido, que simplemente no hay manera de salir de este rincón. Ahora quiero quererte y desearía funcionar a través del recuerdo. 

Tal vez lo sepa tu corazón. Ahora no siento nada. Ahora soy el vacío. No hay ni alegría, ni felicidad. Ni amor, ni odio. Ni frío ni calor. Pero sí, desde la penumbra también hay sueños. 
Tal vez, sin ti, he dulcemente enloquecido. 

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