miércoles, 17 de octubre de 2012

No se puede descender dos veces el mismo río, así como no se puede tocar dos veces una sustancia mortal sin que haya cambiado, por el ímpetu y la velocidad de los cambios se  dispersa y nuevamente se reúne y viene y desaparece. Las personas como yo somos día-noche, invierno-verano, guerra-paz, vida-muerte. No hay nada más, no hay matices, no hay nada entre líneas. Sí, hay algo. Algo cuando todo llega a concordar.
Cuando por un momento, todo parece estar perfecto. Y a eso lo llamo, armonía. ¿La armonía es eterna?. ¿La armonía se busca o ella te encuentra?.
Lo más lógico, es que la armonía esté influenciada por el amor. El motor que une las cosas. Tal vez, las veces que no se encuentra la armonía, será por causa del odio. Amor-Odio. Vida inestable. Armonía inquieta. Esto gobierna todas las cosas que tienen vida, desde la más grande hasta la más pequeña. Esta rotación hace que se separen la cosas, lo denso se separa de lo raro, lo calido de lo frío,  lo brillante de lo tenebroso, lo seco de lo húmedo. Amor-Odio, quizás la cosa más sutil y pura de todas las cosas. 

1 comentario:

  1. sí se puede descender dos y tres y hasta cuatro veces el mismo río. cuando sus aguas son la esencia que te da vida, que te da sentido, que regala el aire entonces se puede. justo, cuando vives ese "perfecto", cuando ese equilibrio armónico te roza, entonces se puede. no existe el odio cuando el amor ha jugado con uno hasta enloquecerlo, solamente abandono y "memories". bonito post.

    ResponderEliminar