Dicen que no hay nada peor que quien espera algo y no encuentra nada.
Eso es lo que te pasó. Esperabas algo.
Ya no tenías futuro. Tampoco nada que perder. Cada minuto era un peso enorme. Insostenible.
Y resoplabas todo el tiempo. No sabías si volverías a confiar. Y querías liberarte como fuese.
De cualquier forma. De la más simple, de la más cobarde, dejando atrás ese pensamiento 'él ya no está'.
Ya no está. Y entonces simplemente, querrías no estar tampoco tú. Desaparecer.
Dejar de ver siempre lo mismo. Cambiar de aires, de gente, de ambiente.
Estar fuera adrede todo el tiempo, para no esperar inútilmente al teléfono.
Cuatro mensajes, cuatro llamadas recibidas. Cuatro posibilidades, cuatro esperanzas.
La idea de que a ti también te echen de menos. La idea de por un momento volver atrás.
Recibes las cosas con una sonrisa. Pero no te puedes mentir, no a ti mismo.
No era esa llamada la que esperabas. Eso sí, ya estás fuera. Del recuerdo, del pasado. En ese silencio que hace daño. Pero también estás perdido. No sabes si tarde o temprano, las cosas que has dejado atrás te alcanzarán. Porque hay cosas que no se borran nunca. Y regresan otra vez, como la marea.
Mal de amores. No se cura fácilmente. No existen medicinas, ni remedios. no se sabe cuando pasará. Ni si quiera se sabe cuánto duele. Sólo el tiempo lo cura. Mucho tiempo. Y yo, estúpido. Intentando buscar una respuesta. Dadme un porqué, un simple porqué. Cualquier porqué. Pero que idiota. Ya se sabe. Cuando el amor se acaba, se puede encontrar de todo menos un porqué.
Será porque a veces uno se equivoca siendo bueno. Se desvive por algo y al final la acaba pifiando.
Son tantas cosas las que echas de menos.. pero basta, hoy tienes ganas de no pensar.
Las cosas más estúpidas, las recuerdas como las más bonitas. Y te dan ganas de gritar. Basta. Déjalo. Deja de intentarlo. Así. Cierra. Doble vuelta de llave. En aquel fondo del corazón, allí, en aquella esquina.
Algunas flores, un poco de sombra y dolor. Ponlos allí, bien escondidos, donde no duelan. Donde nadie pueda verlos. Donde tú no los puedas ver.
Eso es lo que te pasó. Esperabas algo.
Ya no tenías futuro. Tampoco nada que perder. Cada minuto era un peso enorme. Insostenible.
Y resoplabas todo el tiempo. No sabías si volverías a confiar. Y querías liberarte como fuese.
De cualquier forma. De la más simple, de la más cobarde, dejando atrás ese pensamiento 'él ya no está'.
Ya no está. Y entonces simplemente, querrías no estar tampoco tú. Desaparecer.
Dejar de ver siempre lo mismo. Cambiar de aires, de gente, de ambiente.
Estar fuera adrede todo el tiempo, para no esperar inútilmente al teléfono.
Cuatro mensajes, cuatro llamadas recibidas. Cuatro posibilidades, cuatro esperanzas.
La idea de que a ti también te echen de menos. La idea de por un momento volver atrás.
Recibes las cosas con una sonrisa. Pero no te puedes mentir, no a ti mismo.
No era esa llamada la que esperabas. Eso sí, ya estás fuera. Del recuerdo, del pasado. En ese silencio que hace daño. Pero también estás perdido. No sabes si tarde o temprano, las cosas que has dejado atrás te alcanzarán. Porque hay cosas que no se borran nunca. Y regresan otra vez, como la marea.
Mal de amores. No se cura fácilmente. No existen medicinas, ni remedios. no se sabe cuando pasará. Ni si quiera se sabe cuánto duele. Sólo el tiempo lo cura. Mucho tiempo. Y yo, estúpido. Intentando buscar una respuesta. Dadme un porqué, un simple porqué. Cualquier porqué. Pero que idiota. Ya se sabe. Cuando el amor se acaba, se puede encontrar de todo menos un porqué.
Será porque a veces uno se equivoca siendo bueno. Se desvive por algo y al final la acaba pifiando.
Son tantas cosas las que echas de menos.. pero basta, hoy tienes ganas de no pensar.
Las cosas más estúpidas, las recuerdas como las más bonitas. Y te dan ganas de gritar. Basta. Déjalo. Deja de intentarlo. Así. Cierra. Doble vuelta de llave. En aquel fondo del corazón, allí, en aquella esquina.
Algunas flores, un poco de sombra y dolor. Ponlos allí, bien escondidos, donde no duelan. Donde nadie pueda verlos. Donde tú no los puedas ver.
¿Y si abandonas los padeceres y decides recordar todo lo bello que un día te inundó la vida? Digo, como terapia. Da resultado.
ResponderEliminar