miércoles, 21 de diciembre de 2011

927

Pienso que ya era hora de algo bueno, algo que cambiase todo aquello del pasado. Malas noticias. Malas caras. Malos gestos. Y ahora que reflexiono, me pregunto: ¿qué no fue malo en el pasado?. Mi pasado.
Y es por ello, que todo en torno a mi dio un giro. Sonrisas. Representa la felicidad en el presente. Una sonrisa, dos sonrisas, muchas más. No quisiera cambiar este momento nunca. Todo cambia. Quizás sea eso, que todo el mundo nombra y lo apodan como ''madurez'', o tal vez, que, realmente, una vez que probamos el fondo, nos damos cuenta de que sabe asquerosamente mal. FATAL. Pero gracias a situaciones como esas, las cosas cambian y quedan razones para creer. A veces me preguntan y no, no le tengo miedo al pasado. Sé que esta ahí y que todo puede volver a ocurrir. No todo es como la gente por ahí nombra: pasado pisado, todo queda en nuestros pequeños corazoncitos de cristal. Se agrietan, pero con el calor se moldean y vuelven a su estado original. Sólo aprendí, que la vida está para vivirla y que hay que andar con pies de oro. No, nada de plomo. Permítanse lujos, porque para eso hay vida. Para vivirla bien. 

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